
Aunque las cookies deben ser almacenadas y enviadas de vuelta al servidor sin modificar, un atacante podría modificar el valor de las cookies antes de devolverlas. Si, por ejemplo, una cookie contiene el valor total de la compra de un usuario en un sitio web, cambiando ese valor el servidor podría permitir al atacante pagar menos de lo debido por su compra. El proceso de modificar el valor de las cookies se denomina falsificación de cookies y a menudo se realiza tras un robo de cookies para hacer un ataque persistente.
Sin embargo, la mayoría de los sitios web solo almacenan en la cookie un identificador de sesión —un número único utilizado para identificar la sesión del usuario— y el resto de la información se almacena en el propio servidor. En este caso, el problema de la falsificación de cookies queda prácticamente eliminado.
Sin embargo, la mayoría de los sitios web solo almacenan en la cookie un identificador de sesión —un número único utilizado para identificar la sesión del usuario— y el resto de la información se almacena en el propio servidor. En este caso, el problema de la falsificación de cookies queda prácticamente eliminado.





